martes, 12 de octubre de 2010

CRÓNICA DE UNA NOCHE - "Respiros del alma" - año 2010

Son las once de la noche, la luna y las campanas de la vieja catedral de San Isidro lo anuncian.
La ventana está abierta y a través de ella diviso tu lindo rostro,
te acercas a la entrada de casa y me apuro para abrirte la puerta.
Comienzo a reírme al ver que no estás tras ella pues has decidido jugar a las escondidas.
Comienzo a buscarte por el hall principal, luego entre los árboles del jardín.
“Vamos, hazte ver, que te he preparado algo muy rico para comer”
Hablo, corriendo de lugar las plantas creyendo que te camuflas en ellas.

Pero no es así…

Ya pasadas las doce de la noche, la comida permanece allí, presentada, pero fría.
Las nubes comienzan a invadir el cielo marcando el principio de lo que será una tormenta…
¿Dónde estás, no ves que si no te apuras te mojarás?
¿Por qué no respondes mis mensajes de texto y no atiendes el celular?
Fabrizio el gato maúlla pues quiere entrar y los sapos no paran de croar.
Juro que te he visto pasar por la ventana, reconocería tu rostro a gran distancia
y hasta estoy seguro que al llamarte oí sonar tu celular…

Pero cómo es posible…

Las horas comienzan a pasar, pero para mí esto se ha vuelto una eternidad.
De pronto alguien desde atrás roza mi hombro y al darme la vuelta siento un dolor intenso…
No eres tú, inmediatamente lo pude ver, pero lleva tu sangre entre sus manos que en este mismo instante se entremezcla con la mía que fluye sin parar…

¿Quién verá nuestros rostros una vez más, quien comerá esta comida?
¿Quién cerrará la ventana cuando haga frío?
No serás tú, no seré yo.
Cómo es posible arruinar los sueños, estar reposando sobre esta madera que huele a tierra y muerte!
Cómo alguien puede elegir por nosotros amor mío!
Ya no oigo las campanas, ni veo la luna, mis ojos pierden su visión y se van…
Se van…