Una lágrima no basta, no sirve de nada
no es la cura, si no que enferma más, mucho más.
Dos lágrimas van de la mano al juntarse en mis labios
y es por tu presencia que me embriaga,
es por la caricia que no quiere que llegue el alivio,
porque simplemente no busca el final sino un principio.
Tres lágrimas no te describen, no sirven de nada,
no conduce a nada aquello que sea número impar.
Cuatro lágrimas son las que yo querría observar,
dos en cada uno de nosotros juntándose luego en la misma almohada.
Quiero que sientas lo que yo siento y toda la emoción que llevo dentro, también cómo la tristeza se convierte en felicidad al leer tus ojos y descubrir que he llegado a tu interior, sólo quiero eso por hoy… Respira conmigo, emociónate, identifícate, libérate. Ríe como jamás lo hayas hecho y abandona el temor. Si consigo hacer que esto que estás viviendo sea inolvidable, habré llegado a tu alma, eso es lo que quiero!